21 de octubre de 2011

Wok Romea

Serrano Alcázar, 3
30001 Murcia

CALIFICACIÓN MURCIAx20:  7,28

FECHA DE LA VISITA: 10/10/2011
TIPO DE ESTABLECIMIENTO: RESTAURANTE ASIÁTICO
AMBIENTE: URBANO
PRECIO POR PERSONA: 14,54 €


Esa increíble abundancia  Por Ariza en Tierra de Nadie
Cuando te tiran un cuarto de regadera (de su contenido, digo) en la cabeza desde un segundo piso, parece que el resto de la noche pierde un poco de ¿brillo? Pero por partes, que diría aquel.

El equipo Murciax20 se cita un lunes. Mientras tomamos un quintico fresco en la terraza de El Candela, en Abenarabi, decidimos que la noche está para comida asiática, así que damos un paseo hasta uno de los laterales del teatro cerrado de Murcia capital. Sí, ese.

Tres carteles de menú a 8,50 euros, una televisión más grande que mi salón y una pizarra con la promesa de que en el interior hay “mucho más” nos saludan en la fachada del Wok Romea. La noche me iba recordando por momentos, con esa abundancia a bajo coste, a las noches de tapeo en Cazorla por poco más de 200 pesetas de los años 80. Un lujazo. Eso sí, no esperen en su incursión al Wok Romea (ni a los woks en general) una calidez escénica o una luz acogedora que inviten a la sobremesa, porque no las hay.

Entre la cerveza Tsingtao y el sushi, junto a las salsas agridulce y de ostras, nada menos que paparajotes. O “paparajotas”, que decía la semana pasada la sinopsis del teletexto de un programa de La 1. Al césar lo que es del césar: se parten en alma en estos locales por agradar y contentar a todo tipo de clientes.

Con el estómago más que agradecido, la adicta al tabaco que suscribe sale a la calle a fumarse un cigarro… y a recibir una descarga de agua desde una casa de bien en la mismísima calle Serrano Alcázar. Así que miro hacia arriba justo para ver cómo se esconden el portador de la regadera y la regadera misma en el interior del hogar, para salir instantes después. Aún me pregunto qué le habría costado al hombre de bien de la casa de bien de la calle de bien haberse disculpado. Sin más.

La noche terminó en el Café del Arco, ese renovado, reputado y distinguido re-diseño del local de toda la vida obra del arquitecto Manuel Clavel, con su celosía de listones de madera y esa vegetación al estilo Bolsón Cerrado en las paredes del piso superior. Y mira, no, no me acaba de…


RELACIÓN CALIDAD-PRECIO: 8



Pato a la pekinesa con Pago de Capellanes Por Pedro García-Ordás




Los Wok son la versión moderna de los restaurantes chinos de toda la vida. Su mayor aliciente son sus planchas, en las que se puede hacer toda clase de verduras, pescados, mariscos, carnes. También sus woks para preparar al momento verdura y gambas con diversas salsas. Aunque parezcan todos iguales, existe mucha diferencia entre la calidad que ofrecen unos y otros, el del Romea anda entre los buenos.
Evidentemente nadie da duros a dos pesetas y por los escasos nueve euros no podemos pedir caviar iraní. Pero en el Romea se nota un esfuerzo (comedido, sin llegar al empalago) por agradar, tanto en el servicio, como en la variedad de comida. Lo último que imaginamos encontramos en un sitio así, jamón para cortar nosotros mismos o paparajotes de postre, pasando por la ensaladilla rusa o el chorizo. 

Pero si nos centramos en la comida oriental la calidad estaba a un nivel muy aceptable. El sushi era correcto, con un par de variedades solamente, pero de calidad, los famosos aperitivos cocidos al vapor en envases de bambú (dim sum) eran de los mejores que he probado, cigalas, navajas, buen surtido de verduras, incluso el pato a la pekinesa estaba bueno. El único pero, la carne, no tenía pinta de muy fresca y no comimos (estamos en época de crisis y si el fin de semana no fue bien, pudo sobrarles demasiado género).


Otro de los puntos a favor del wok es la carta de vinos, bastante amplia para este tipo de restaurante. Nosotros tomamos un Alceño Monastrell de doce meses al que le faltaba un poco de temperatura, que amablemente lo pusieron a enfriar. Me pareció muy chocante poder comer un menú de wok con un Pago de los Capellanes a sesenta euros la botella, toda una experiencia. ¡Ah! La cerveza china Tsingtao no dista mucho de cualquier lager, merece la pena probarla.

En fin, si a uno no le da pereza levantarse entre plato y plato, el Wok Romea queda muy céntrico y es una opción recomendable.




















CREATIVIDAD: 6
MATERIA PRIMA: 6
ELABORACIÓN: 8
VINO: 8

PAN: -
POSTRES: 7



El toro y las toallitas Por Mercedes F Morote
Hablar de decoración en un wok-buffet que sale a 8,50 comas lo que comas me parece una frivolidad. A estos precios, cualquier lugar es aceptable siempre que esté limpio. Así que pasaré por alto la reflexión sobre el nuevo minimalismo de los restaurantes chinos, que bien parecen una planta de arriba del Ikea (con lo que me gustaban a mí los cuadros animados de cascadas con sus marcos de oro), y me centraré en algunos detalles que me llamaron la atención en el Wok Romea.


La presentación exterior es tan buena que han tenido que forrar la fachada de fotocopias con el precio único. Un plasma con imágenes de alta calidad en pleno Serrano Alcázar y unas estanterías llenas de vinos hasta interesantes no hacen pensar a la clientela que la cosa no pasa de los 10 euros. Y lo digo aunque lo del plasma me horrorice: es como el Barrio Rojo de Amsterdam, mostrando el producto para abrir los profundos apetitos.  


Una vez dentro, la luz nos ciega. 2 plasmas más. Y sí, puedo entender que en un lugar en el que va gente sola a comer en su paréntesis de mediodía la tele es una distracción y bla bla bla. Que no. Que la tele en la hostelería sobra. Que impide la conversación y el descanso, hipnotiza (e idiotiza) al que la tiene delante. Y me tocó a mí. Así que de vez en cuando mi cuello se erguía para ver el nuevo episodio de Águila Roja, serie que nunca he tenido el placer (o el horror) de ver. Y mi vista topaba entonces con unos halógenos cegadores que rompían toda clase de intimidad. También prohibiría los halógenos.


Gerberas naranjas. Todo un detallazo. Una en cada mesa, frescas y lozanas. Me gustó el detalle, es que al final se me gana por algo tan pequeño, que hasta pude perdonar lo de la tele. Que por cierto, también tiene 2 teles el Café del Arco, en una ubicación todavía más hortera que la del Wok. A tó hay quien gane.



Sobre el buffet, nada que objetar. La presentación es limpia y atractiva, la comida se repone y no falta de nada. En cuanto al jamón serrano, el chorizo, la ensaladilla rusa, los paparajotes y los vinos de la tierra, imagino que mis vecinos de arriba comentarán algo al respecto. Yo, entre los souvenirs que me hacían no sentirme de repente en pleno barrio chino murciano, me quedo con el toro. Que en algo me recordaba a los antiguos restaurantes chinos, esos rojos de las cascadas y los dragones y las toallitas calientes en los que un rollito de primavera te parecía algo nuevo y exótico. Hoy las toallitas son de limón, como en los merenderos huertanos. En algunas cosas podríamos haber aprendido de ellos.


 
FACHADA: 7
TERRAZA: -
DECORACIÓN: 6

SERVICIO: 8

PRESENTACIÓN DEL PRODUCTO: 7
IMAGEN DEL PERSONAL: 9
LIMPIEZA: 9
BAÑOS: 7
VAJILLA: 6


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