6 de octubre de 2011

La Lechera de Burdeos


Pza. Julián Romea, 6
Bajos Palacio Vinader
30001 Murcia

www. lalecheradeburdeos.com


CALIFICACIÓN MURCIAx20: 7,76 



FECHA DE LA VISITA: 04/10/2011
TIPO DE ESTABLECIMIENTO: TIENDA
AMBIENTE: URBANO
PRECIO POR PERSONA: 20 €


Sí... pero  Por Ariza en Tierra de Nadie

La propuesta del miembro más cosmopolita del equipo Murciax20 para esta tercera incursión incluía poner el reloj interno en horario Norte de Europa.

La cita había quedado fijada para las ocho menos cuarto de la tarde. La sed de la que suscribe aceleró la quedada, y probamos suerte con un quinto de cerveza en Torero, en el bulevar Cetina por su salida a Isidoro de la Cierva. La terraza, más que agradable. Curiosamente, a pesar de estar en un escaparate invisible en pleno corazón de Murcia capital, no nos sentimos a la urbana intemperie. Eso sí, la cerveza pudo estar más fría. Mucho más.

Aún sin saber hacia dónde íbamos, iniciamos la marcha en dirección al teatro Romea, jugando a una especie de veo veo hasta que Pedro acertó el lugar en el que íbamos a cenar: La Lechera de Burdeos. Y ahí quedó desvelada también la clave horaria: tanto para comprar en la tienda como para disfrutar las degustaciones, hay que acudir de diez de la mañana a diez de la noche.

Para tres amantes del queso, ese bofetón odorífero de intensidad casi Richter anunciaba una degustación de ensueño. De fondo, la música folk que tanto me gusta, con sus gaitas y evocaciones de grandes lomas y guerreros. Y para matar la espera, unos ejemplares de revista gastronómica, acompañados del primero de los doce quesos –nueve, del ensueño prometido– y el primero de los cinco vinos.


Me encanta que se defiendan los productos murcianos en los locales de la Región. Cada vez quedan más lejos aquellos tiempos de “sólo tenemos Rioja y Ribera”. Por eso, que en la degustación nos ofrecieran dos quesos murcianos y un tinto de la tierra me pareció de lo más acertado. Eso sí, ya que tan buenos productos tenemos, ¿por qué no elegir, dentro de la misma franja de precio, los mejores? Para gustos, paladares.


Ya de noche, y tras la visita ya tradicional a las franquicias yogureras –esta vez tocó Smöoy, más aplaudido que llaollao–, acabamos con el café en la terraza más grande de la ciudad: la del Café del Sol, en la plaza de Europa. Y me arriesgo a decir que es la más grande. Acepto apuestas… y correcciones.


RELACIÓN CALIDAD-PRECIO: 8

Un descubrimiento Por Pedro García-Ordás

He de reconocer que he descubierto un mundo nuevo: los quesos franceses. Había probado alguno, los más comerciales, pero la excelencia de los que probamos el martes pasado fue toda una experiencia. La complejidad de los sabores, los matices y el camino de sabor por el que te llevan es largo e intrincado.

Comenzamos con un Brie de Melun, un brie maduro, de textura aterciopelada que primero se presenta afrutado y luego especiado, dejando ver su madurez. Acompañamos con un Beaujolais de Albert Bichot, vino de esta región francesa, elaborado con uva Gamay, suave y afrutado, ideal para acompañar quesos.

La primera tabla constaba de Munster Terrier, de pasta blanda, suave con final picante, Afuega’l Pita Atroncau (ahogar la garganta) asturiano, duro, campo español, intenso. Morbier Fermier de Haut-Doubs, semicurado, tierno, de largo posgusto -se reconoce por su decorativa línea negra central-. Murcia al Vino, de cabra -el resto eran de vacuno- sabroso, contraste entre la suavidad y acidez del queso y la astringencia del vino. Fourne d’Amert queso azul muy suave. En cuanto a los vinos, comenzamos la tabla con Secret de Familie, un Pinot-Noir de la misma bodega francesa, a media tabla tomamos Paco Pacheco Monastrell, un vino joven de Bodegas Viña Elena que nos pareció demasiado goloso para los quesos.

La segunda tabla constaba de seis variedades y la acompañamos con dos vinos blancos: Castaño Selección 2010, un Chardonay seco y con carácter, y Gessamí de Bodegas Gramona, más dulce y afrutado, muy apropiado para los quesos que degustamos. Lingot de Bigarre de cabra, suave e intenso a la par. Tomme du Couserans, semiblando, complejo, picante. La Yerbera, otro de cabra murciana, suave y ácido pero con un final muy interesante y largo. Ossam Fermier, salado -que no persiste- y cremoso, el único de oveja que comimos. Para terminar una sorpresa agradable, entre españoles y franceses, un queso inglés delicioso, el Shropshire Blue, cremoso y anaranjado con el toque del azul de los mohos, muy delicado.

Las cestas de tostas y palitos era extensa y muy bien presentada, a destacar unas galletas de avena especiales para acompañar a los quesos. Los catavinos para beber los caldos no fueron del gusto de mis compañeras, a mí, me parecieron correctos para el lugar. Una experiencia distinta y recomendable para un picoteo desenfadado.

CREATIVIDAD: 7
MATERIA PRIMA: 9
ELABORACIÓN: -
VINO: 8

PAN: 8
POSTRES: -


Yo de mayor... Por Mercedes F Morote
… quiero una tienda como ésta, con sus mostradores, sus estanterías de madera, su pequeña cocina, su zona de degustación, sus cuadros de Nono García, una cava donde quedarse a vivir, una selección de productos ecológicos y sobre todo, con quesos, muchos quesos.  En mi tienda, como en ésta, atendería a los clientes con mi delantal negro bordado, y haría degustaciones y catas y talleres. Además, estaría, como ésta, en el centro de la ciudad, para que todo el que pasara deseara tener una tienda como la mía.

La Lechera de Burdeos ha apostado por un concepto urbano de la tienda tradicional. Un espacio amarillo con aroma inconfundible y presencia en las redes sociales. Toda la tradición quesera a precios de gran vía y cierta falta de autenticidad provocada por el paso constante de clientes desconocidos.

Tener esta tienda es tener un concepto muy claro. Y aunque diría que es apostar sobre seguro (¿a quién no le gusta el queso?), en la cultura gastronómica murciana todavía nos queda mucho por aprender. No todo el tapeo es la marinera con los caballitos, ni se concentra en los bares, en la Plaza de las Flores o en las terrazas. Hay mundo más allá. En ese contexto se agradece realmente descubrir el mundo del queso en un ambiente como el de una pequeña tienda.

En mi tienda habría un poco menos de luz en la zona de degustación. Utilizaría copas grandes para el vino, que cambiaría con los cambios de maridaje. Y sobre todo, trataría a los clientes con un poco más de cercanía y un mucho más de humildad.

FACHADA: 8
TERRAZA: -
DECORACIÓN: 8

SERVICIO: 7

PRESENTACIÓN DEL PRODUCTO: 9
IMAGEN DEL PERSONAL: 8
LIMPIEZA: 9
BAÑOS: 5
VAJILLA: 7



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